Cómo se hacen estas calculadoras

Hay miles de calculadoras online y la mayoría son iguales. Esto explica en qué intentamos ser distintos y dónde están los límites.

La idea

Casi todas las calculadoras online resuelven el caso fácil y se rinden ante el difícil, que es justo el que te ha traído a buscarlas. Dan un número sin explicar de dónde sale, no dicen qué han dejado fuera y te obligan a fiarte.

Aquí intentamos lo contrario: menos herramientas, cada una resolviendo un problema concreto hasta el final, enseñando sus supuestos y su desglose.

Cinco reglas

1. El resultado se explica

Cada herramienta muestra qué asume el cálculo antes de que preguntes, y un desglose de las cifras intermedias. Si una calculadora de préstamo te da la cuota pero no te dice que en la primera de una hipoteca a 30 años el 59 % son intereses, te está ocultando lo interesante.

2. Los cálculos se verifican

Cada fórmula se contrasta con casos resueltos a mano y queda cubierta por pruebas automáticas que se ejecutan en cada cambio. Ahora mismo hay más de 270 comprobaciones sobre las 40 herramientas: años bisiestos, turnos que cruzan medianoche, tipos de interés al 0 %, descuentos del 100 %, campos vacíos y valores absurdos.

No garantiza que no haya errores. Sí garantiza que los casos límite conocidos están cubiertos y que un cambio no rompe algo que ya funcionaba.

3. Todo ocurre en tu navegador

No hay servidor que reciba tus cifras. Tu sueldo, tu hipoteca o tus notas no salen de tu dispositivo. Es una decisión técnica que además simplifica la privacidad hasta hacerla aburrida, que es como debería ser.

4. Rápido no es un extra

Sin fuentes descargadas, sin librerías de gráficas, sin scripts de terceros. Las gráficas son SVG generado por nosotros; las tipografías, las de tu sistema. Una página de herramienta manda menos JavaScript del que ocupa el logotipo de muchos sitios.

5. Se dice lo que no se puede calcular

Hay cosas que una calculadora no debería fingir que resuelve. Cuando un cálculo depende de tu convenio, de tu comunidad autónoma o de la letra pequeña de tu contrato, lo decimos en lugar de dar un número con aspecto de certeza.

De qué vive esto

El plan es sostenerlo con publicidad, para que las herramientas sigan siendo gratuitas y sin registro. Ahora mismo no hay anuncios. Cuando los haya, no irán entre el formulario y el resultado, ni disfrazados de botón, ni moviendo la página mientras la lees.

En qué estado está

Una herramienta no se publica hasta que pasa una lista de diez criterios: cálculo verificado, casos límite, validación de entradas, móvil, teclado, accesibilidad, rendimiento, metadatos, consola limpia y pruebas. Si falta uno, la página existe pero no aparece en los índices.

Qué falta

Muchas cosas. La lista de lo próximo la marcan las sugerencias que llegan, así que si te falta algo, dilo. También se agradecen los avisos de errores: son lo más útil que se puede mandar.

Puedes empezar por el interés compuesto o por los descuentos acumulados, que es la que más sorprende a la gente.

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